Hola a todos… Mis amigos y familiares no me han dejado enterrar este humilde blog. Así que nada… tendré que retomarlo (otra vez, y van…).
Nuestra sociedad, la española, ha cambiado tanto en tan poco tiempo, que ni yo, que acabo de llegar a la edad de Cristo, la reconozco.
Obviamente, ha habido muchos cambios que han contribuido a que mejorara nuestro nivel de vida y que llegara a niveles nunca, o casi nunca, conocidos en nuestro país. Pero junto con estos cambios que podríamos calificar como beneficiosos, han llegado otros que no lo son tanto y que, desde mi (modesto) punto de vista, nos han convertido en individuos más débiles, más atemorizados, más protectores, más necesitados de cosas banales y completamente prescindibles. Somos individuos mucho menos fuertes de lo que fueron nuestros abuelos. Nos hemos convertido en personas sobreprotectoras, miedosas por lo que nos puedan hacer los demás, dependientes de aparatos que hace dos décadas ni siquiera existían.
Hace poco tiempo descubrí, viendo a una pareja en la calle con su niño, lo extremadamente sobreprotectores que, en general, nos hemos vuelto. El niño tendría un año o dos. Llevaba en la cabeza un artilugio que era una especie de casco de espuma para, supongo yo, evitar los chichones que se producen los niños cuando se lanzan a andar por sí solos. La estampa era muy curiosa, el niño parecía que llevaba una especie de aparato ortopédico de los que se ponen para recuperar las columnas vertebrales. Aquí tenéis una foto de lo que os hablo:
Si esto se lo cuento a mi abuelo, me miraría como diciendo: “Este nieto mío, ¿no se fumará esas hierbas de las que hablan tanto en la tele?”.
Pero lo que más me llamó la atención no fue el niño con el huevo en la cabeza, sino su carrito: “¡Coño!, ¡pero si tiene frenos de disco!”
¡Un carrito de bebé con frenos de disco! pero, ¿¿ en qué cabeza cabe?? ¿Para qué $!”·$”!·%·$”%$ se quiere un freno de disco en un carrito de bebé?. ¡Ni siquiera mi primer coche tenía frenos de disco!. Fijaos bien en la foto del susodicho carrito, hasta la pinza del freno está pintada en rojo, sólo le falta el alerón:
Me estoy imaginando la conversación del vendedor de carritos con los padres:
- Y este modelo, ¿qué lleva?
- Tiene airbags laterales, faros de xenon, frenos de disco, radio-mp3 y gps.
- ¿Lo tiene en gris metalizado?
Seguro que estos padres también tendrán el ‘Baby B’Air Flight Vest’ que es un chaleco para que no se te ‘escape’ el bebé cuando hay una zona de turbulencias en un vuelo, el vídeo de presentación es alucinante:
Estamos llegando a unas cotas de estupidez inigualables. Mientras aquí nos compramos los carritos McLaren super-mega-convertibles-de-aleación-con-frenos-de-disco, en otras culturas, nos enseñan que querer a los hijos no es sinónimo de comprarles lo mejor:
Madre china en un mercado de Pekín que lleva de compras a su hijo:
Madre nepalí y madre etíope que usan un simple pañuelo como transporte de niños:

Madre africana que se lleva a un hijo al trabajo:
Con estos ejemplos no quiero decir que las madres o los padres tengan que llevar siempre a los niños atados a su espalda, mi intención es poner de manifiesto el tremendo contraste que existe entre estas fotos: de un carrito con frenos de disco a un simple pañuelo atado a la espalda.
Lo de los bebes en la cabeza, creo que es porque nacen con “deformidad” y para que “les vuelva al sitio”. Lo del freno de disco es para los bebes mas gambiteros del levante valenciano.
Yo si algún día tengo un hijo, quiero un carrito con PS3 incorporada, así mientras la parienta le da de comer al xiquillo me pego una viciada al Killzone en el carrito… jejejejeje
Hola Vicentin, no es por una deformidad, es que tienen una parte del cráneo “sin terminar”, pero se va cerrando los dos primeros años de vida, pero hemos sobrevivido así 5.000 años, no?
Pablo, no tienes remedio….
bien,,,,veo que la presión ejercida ha dado resultado y no has abandonado el blog….
Entiendo que el golpe que te diste en la cabeza por no llevar el casco protector se te ha curado ya y has vuelto a entrar en razón…
uff… es que te había dicho muchas veces que no te subieras a cochecitos sin frenos de disco y gps que luego pasa lo que pasa…
nos vemos
Hola hola, que no nos olvidamos de ti.